domingo, 17 de noviembre de 2013

Presentación

ESTRATEGIAS DE LECTURA, ISABEL SOLÉ. CAPÍTULO 2: LEER, COMPRENDER Y APRENDER


En este capítulo la autora analiza las relaciones que hay entre leer, comprender y aprender.

LECTURA Y COMPRENSIÓN

Estoy de acuerdo con Isabel Solé cuando dice que cuando se comprende se hace un intenso esfuerzo cognitivo durante la lectura, se procesa y se le atribuye significado a lo que está escrito. Esa atribución la realizamos a partir de nuestros conocimientos previos, a partir de lo que ya sabemos.
Ante la lectura de algo no todas las personas entienden lo mismo, puesto que la comprensión que cada uno realiza depende del texto que tiene delante, pero también de:
                        -El conocimiento previo con que se aborda la lectura.
                        -Los objetivos que la presiden.
                        -Y la motivación que se siente hacia esa lectura.
 En cuanto al conocimiento previo. Las personas, gracias a la interacción que mantenemos con los demás, y en particular con aquellos que pueden desempeñar con nosotros un rol de educadores, vamos construyendo unas representaciones acerca de la realidad. Estos esquemas de conocimiento representan en un momento dado de nuestra historia nuestro conocimiento, siempre relativo y ampliable. Mediante dichos esquemas, las personas comprendemos las situaciones, textos escritos etc.
Respecto a los objetivos, comprender no es una cuestión de todo o nada, sino relativa a los conocimientos de que dispone sobre el tema del texto y a los objetivos que se marca el lector. Dichos objetivos determinan no sólo las estrategias que se activan para lograr una interpretación del texto; además establecen el umbral de tolerancia del lector respecto de sus propios sentimientos de no comprensión. Nuestra actividad de lectura está dirigida por los objetivos que mediante ella pretendemos. Coincido en este aspecto con la autora ya que no es lo mismo leer para buscar una información determinada que leer por ocio una novela.
Mientras leemos y comprendemos todo va bien. Pero cuando aparece un texto u obstáculo que nos impide la comprensión, la lectura se interrumpe y dedicamos nuestra atención a deshacer el obstáculo.
La autora mantiene que el control de la comprensión es un requisito esencial para leer eficazmente. En el ámbito de la enseñanza es importante que los niños y niñas conozcan los objetivos de la lectura. De esta manera aprenden no sólo a activar un gran número de estrategias, sino que aprenden que la lectura les puede resultar útil para muchas cosas.

La motivación es otro de los aspectos importantes para abordar la lectura.

Para que una persona pueda implicarse en una actividad de lectura, es necesario que se sienta capaz de leer, de comprender el texto que tiene en sus manos, ya sea de forma autónoma ya sea contando con la ayuda de otros. De otro modo, lo que podría ser un reto interesante puede convertirse en una seria carga y provocar el desánimo, el abandono, la desmotivación.

Es necesario que la tarea de la lectura resulte por sí misma motivadora. La autora mantiene que una actividad de lectura será motivadora para alguien si el contenido conecta con los intereses de la persona que tiene que leer y si la tarea en sí responde a un objetivo.

No hay que olvidar que el interés, también se crea, se suscita y se educa y que depende en gran medida del entusiasmo y presentación que hace el profesor de una determinada lectura y de las posibilidades que se capaz de explotar.

COMPRENSIÓN LECTORA Y APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO

En la explicación constructivista se adopta y se reinterpreta el concepto de Aprendizaje Significativo acuñado por Ausbel (1963). Aprender algo equivale a formarse una representación, un modelo propio, de aquello que se presenta como objeto de aprendizaje; implica poder atribuirle significado al contenido en cuestión, en un proceso que conduce a una construcción personal, subjetiva, de algo que existe objetivamente. Se relaciona lo que se sabe y lo que se pretende aprender. Lo que vamos a aprender puede que ya lo sepamos o que nos de un enfoque nuevo sobre una materia concreta, esto implica que tenga lugar un proceso de revisión en el que al final se ha organizado nuestro conocimiento anterior, se ha hecho más completo y más complejo, nos permite relacionarlo con conceptos nuevos, y por ello podemos decir que hemos aprendido.
Cuando aprendemos significativamente se produce la memorización comprensiva, gracias a ella se abre la posibilidad de utilizar el conocimiento integrado para la resolución de problemas prácticos.
Cuando un lector comprende lo que lee, está aprendiendo, en la medida en que su lectura le informa, le permite acercarse al mundo de significados de un autor y le ofrece nuevas perspectivas u opiniones sobre determinados aspectos etc.

Por último la autora dice que en una gran variedad de contextos y situaciones leemos con la finalidad clara de aprender.
Todo esto debe ser tenido en cuenta en el tratamiento educativo de la lectura. En su conjunto, Isabel Solé nos hace ver que si enseñamos a un alumno a leer comprensivamente y a aprender a partir de la lectura, le estamos facilitando que aprenda a aprender, es decir, que pueda aprender de forma autónoma en una multiplicidad de situaciones.

Estoy totalmente de acuerdo con lo mantenido por Isabel Solé en el presente capítulo. Los docentes tenemos un papel importante en motivar adecuadamente a nuestros alumnos y alumnas en la lectura, guiarles para que aprendan los fines de lo que leen, lo relacionen con conocimientos previos y al final puedan aprender significativamente.

 

ATREVETE A APRENDER

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ACTIVIDADES

  
                                          Acerca de la comprensión lectora...



                                         Actividad lectora con "El Quijote"


              LEE EL SIGUIENTE TEXTO Y CONTESTA A LAS PREGUNTAS

 
Las mil y una noches

    LAS MIL Y UNA NOCHES

    Cuando reinaba el califa Al-Mahdi, se presentó  un  hombre  llamado   Isaac Saíd ante el portero del palacio y le dijo:
    -Anúnciame al emir de los creyentes.
    Y Rebi, el portero, le preguntó:
    -Dime quién eres y qué es lo que pretendes.
    Y Saíd le respondió:
    -Yo soy un hombre que ha tenido una visión relacionada con el  emir   de los creyentes y querría contársela.
    Y el portero Rebi le replicó:
    -¿Vaya con éste! Si la gente no suele dar crédito a lo que ve, ¿cómo  va a dárselo a lo que otros le cuentan?  Discurre otra treta mejor que ésta.
    Pero Saíd le dijo al portero:
    Está bien; pero te prevengo que si no pasas a anunciarle mi presencia al califa, me valdré de otro que me haga llegar hasta él, y entonces  le contaré que te rogué que me anunciases y te negaste.
    Pasó luego Rebi a la cámara del califa y le dijo:
    -¡Oh, emir de los creyentes! A la puerta hay un hombre que pretende   haber tenido una visión buena relacionada contigo y desea contártela.
    -Pues hazle pasar -díjole Al-Mahdi.
    Pasó Saíd a la presencia del califa. Y dicen que era Saíd hombre  de  buena planta y buena cara, y tenía unas barbas muy largas y una lengua   muy suelta. Y, al verlo, le preguntó el califa:
    -¿Qué visión fue esa que tuviste, así Alá te bendiga?
    -Vi a alguien que venía a mí en un sueño y me decía: "Anúnciale  al   emir de los creyentes que se sentará en el trono por espacio de treinta  años y, en señal de eso, verá la próxima noche en su sueño  un  rubí  y  luego treinta rubíes más".
    Al oír aquello exclamó Al-Mahdi:
    -¡Qué bello sueño! He de probar lo que dices en mi sueño esta noche,  y si se confirma tu anuncio, te daré más de lo que pudieras ambicionar;  y si no fuera así, no te he de castigar, pues los sueños dicen una veces la verdad y otras nos engañan.
    Luego que acabó de hablar el califa, le dijo Saíd:
    -¡Oh, emir de los creyentes! Cuando yo vuelva a mi casa y le cuente   a mi familia que tuve el honor de llegar hasta el califa (Alá le colme   de mercedes) y me vean que vuelvo con las manos vacías,  ¿qué  dirán?    ¡Creerán que es mentira!
    -¿Pues qué quieres que haga? -le dijo Al-Mahdi.
    Y le contestó Saíd:
    -¡Oh, emir de los creyentes! Anticípame algo a cuenta de lo prometido.   Mandó entonces el califa que le diesen diez mil monedas y le pidió un fiador de que había de volver al día siguiente. 
    Tomó Saíd el dinero y Al-Mahdi le preguntó:
    -Bueno; ¿quién es tu fiador?
    Miró Saíd a su alrededor y se fijó en un mozo que allí estaba, y dijo al califa: 
    -Este será mi fiador.
    Al-Mahdi preguntó al muchacho:
    -¿Sales fiador por él?
    Y el muchacho exclamó:
    -Sí, emir de los creyentes. Yo seré su faidor.
    Fuese luego Saíd de allí con las diez mil monedas.  Y  sucedió  que,  llegada la noche de aquel día, tuvo el califa en su sueño la visión que  Saíd le había anunciado, todo al pie de la letra,  como  él  le  había   indicado.
    Al amanecer, Saíd se levantó y se dirigió a la puerta del califa, y   pidió que le anunciasen su venida. Dio luego Al-Mahdi orden de que  lo   introdujeran y, no bien posó en él su mirada, le dijo:
    -¿Dónde está la verdad de lo que me dijiste?
    Y Saíd le replicó:
    -¿Pues qué fue lo que vio el emir de los creyentes?
    Demoró el califa la respuesta y dijo:
    -En verdad tuve la visión que me dijiste,  tal  y  como  me  la describiste.
    Y en el acto mandó que le diesen tres mil dinares y diez arcas  de ropas de todas clases y tres caballerías de las mejores  que  en  sus cuadras había.
    Cargó Saíd con todo aquello y se retiró muy  contento. Y he aquí que, en la puerta, se tropezó con aquel muchacho que le había  servido  de fiador. 
    Y el mozo le comentó:
    -Por lo visto ese sueño tenía su fundamento.
    Y Saíd le contestó:
    -¡Por Alá, que no!
    Pero el chico le replicó:
    -¿Cómo es eso si el emir de los creyentes tuvo  el  sueño  que  le    anunciaste con todos sus detalles?
    -Sí -dijo Saíd-; pero esos son delirios que no tienen padre. Pues todo se debe a que al decirle yo al califa  esas  palabras  impresioné  su    espíritu y cautivé su corazón y ocupé su imaginación, y al echarse luego a dormir, seguía preocupado con aquello que tenía en su corazón y en su  sueño lo vio.
    Maravillado se quedó al oírlo el muchacho y Saíd le dijo:
    -Ya sabes el secreto; te lo he revelado en atención al favor que me hiciste saliendo mi fiador. Pero, por Alá, te ruego que no  lo  dejes salir de tu pecho.
    Y es el caso que, a partir de aquel día, pasó Saíd  a  ser  comensal  del califa, el cual se encariñó con él y lo nombró juez y no le retiró su favor y atenciones mientras vivió. ¡Pero Alá es más sabio!
  Anónimo.
    Las mil y una noches.
 
 
 
 
PRUEBA DE COMPRENSIÓN INTERACTIVA 
1.- ¿Cómo se llamaba el califa?
a) Al-Mahdi.
b) Isaac Saíd.
c) Rebi.

 

2.- Al califa también le llamaban:
a) El hijo de Alá.
b) El bienaventurado de los cielos.
c) El emir de los creyentes. 

 

3.- El portero Rebi no dejaba entrar al principio a Saíd porque:
a) Tenía mal aspecto.
b) La gente no suele dar crédito a lo que cuentan.
c) No se creía el sueño. 

 

4.- Isaac Saíd tenía:
a) Una barba corta.
b) Una barba puntiaguda.
c) Una barba larga.

 

5.- El sueño consistía en que el emir ocuparía el trono durante:
a) Treinta años.
b) Veinte años.
c) Diez años. 

 

6.- La señal de la veracidad del sueño es que el emir vería:
a) Veintiocho rubíes.
b) Un rubí y luego treinta rubíes más.
c) Un rubí y veinte rubíes más. 

 

7.- Al-Mahdi dio a Saíd en anticipo:
a) Diez mil monedas.
b) Diez arcas de ropas.
c) Tres caballerías. 

 

8.- ¿Tenía fundamento el sueño?
a) Sí.
b) No.
c) A veces.

 

9.- ¿Por qué el emir tuvo el sueño anunciado?
a) Porque los sueños son siempre realidad.
b) Porque Saíd era brujo.
c) Porque se acostó pensando en lo que le dijo Saíd.

 

10.- El califa Al-Mahdi nombró a Saíd:
a) Juez.
b) Intérprete de sueños.
c) Amigo oficial.